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Artículos - Planeta Tierra
NOTA: esta sección fue discontinuada, contiene artículos antiguos, permanece sólo por si alguien busca este tipo de información. La AntártidaEstudio en Antártida abre camino a búsqueda de vida en MarteSeptiembre 28, 2000
LONDRES -- Experimentos en áreas similares al planeta Marte, como la Antártida, podrían ofrecer pistas sobre la mejor manera de buscar señales de vida en el inhóspito planeta rojo, señalaron científicos estadounidenses. Científicos de la Universidad de California en San Diego (UCSD) encontraron concentraciones misteriosamente altas de sales en los suelos de los Valles Secos de la Antártida --áreas perennemente cubiertas de nieve y capas de hielo-- debido a emisiones de sulfuro de algas marinas. Como parte del descubrimiento, de gran importancia para la exploración de Marte, los científicos también encontraron que excavando más profundamente en el suelo de los valles secos salen a la superficie concentraciones más elevadas de sulfatos producidos biológicamente. Esto podría suceder porque esos sulfatos bajaron a través del suelo, dijeron los expertos en la publicación Nature. "Eso significa que cuando vayamos a Marte a sacar muestras de suelo, vamos a tener que hacerlo por debajo de la superficie, porque esos sulfatos podrían desplazarse", dijo el miércoles Mark Thiemens, decano de la división de ciencias físicas de la UCSD. "Estudiando el suelo de los Valles Secos, realmente tienes una buena idea de los que puede suceder en el planeta Marte. Las condiciones de los Valles Secos son las más similares (en el planeta Tierra) a las de Marte", agregó. Un portavoz de la Fundación Nacional de Ciencia, que financió el estudio de la UCSD, dijo que la investigación tiene un valor incalculable. "Es muy importante para ayudarnos a diseñar experimentos para las naves que algún día podrían visitar otros planetas", destacó Scott Borg, quien dirige el programa de geología y geofísica antártica de esa fundación. El océano Antártico pierde oxígeno22/03/2002 Cálculos realizados por científicos australianos han permitido descubrir que el océano que rodea al continente helado se va quedando poco a poco sin oxígeno. Considerado el "pulmón" de los mares de la Tierra, la vigilancia de lo que ocurre en sus profundidades es crucial para confirmar la credibilidad de los modelos del cambio climático. Las simulaciones realizadas por los científicos del CSIRO encabezados por Richard Matear indican una reducción de la presencia de oxígeno entre las cotas 500 y 2.500 metros. Las mediciones realizadas por dos expediciones confirman cambios que apoyan tales predicciones. Para que este empobrecimiento suceda es necesario que menos agua rica en oxígeno llegue a este océano. Hay que tener en cuenta también que el 55 por ciento del agua que regenera la zona profunda de los mares se forma en esta región, por lo que es muy recomendable investigar los cambios que se producen en ella. Aún no sabemos qué impacto puede ejercer esta situación sobre la vida marina. Sin embargo, la toma de muestras a finales de 2001 no hace sino reafirmar una tendencia que ya ha sido pronosticada por las simulaciones climáticas. Las observaciones científicas de las condiciones oceánicas se basan en la medición de la temperatura, la salinidad, y los contenidos de oxígeno y nutrientes, una tarea que llevan a cabo los buques oceanográficos. Australia y el CSIRO llevan varios años organizando expediciones hacia esta zona. La primera la protagonizó el barco Eltanin en 1968 y la segunda ocurrió en 1995. La información obtenida durante los dos cruceros, especialmente de las regiones polares y sub-polares, ha sido ahora comparada. Los modelos climáticos predicen que los gases invernadero de la atmósfera cambiarán nuestro clima. Pero el rango de observaciones disponibles para comprobar esta predicción es limitado. Además de la temperatura y la salinidad, el oxígeno es el parámetro que se analiza con mayor asiduidad. A través de los modelos, podemos demostrar que el oxígeno es sensible a los cambios climáticos. Por eso, habiéndose comprobado que este gas es un indicador muy valioso para delatarlos, ahora disponemos de cifras concretas que nos servirán de punto de partida comparativo. Primera prueba de ADN en el suelo antártico29/03/2002
Equipados con un kit de laboratorio portátil, un generador, una pequeña tienda y mucha ropa caliente,un equipo internacional de científicos acaba de llevar a cabo varias pruebas genéticas sobre bacterias que viven en uno de los lugares más secos y fríos de la Tierra, los "Dry Valleys" de la Antártida. Los investigadores creen que es la primera vez que se efectúa un análisis de ADN de microbios en el suelo del propio continente helado. La misión, que duró un par de semanas y concluyó en febrero de 2002, es la primera de varias expediciones que pretenden estudiar la diversidad de los microorganismos que habitan en la Antártida. El trabajo principal fue llevado a cabo por Don Cowan, de la University of Western Cape Town, y Roy Daniel, de la University of Waikato, con ayuda de Antarctica New Zealand, y del biólogo Craig Cary, de la University of Delaware. A diferencia de la mayor parte del resto de la Antártida, los Dry Valleys no están cubiertos de nieve y hielo. Sólo contienen algunos lagos congelados. Esta vasta región es básicamente un desierto helado, sobre el que no ha llovido durante los últimos 4 millones de años. Debido a esta particular situación, los biólogos están muy interesados en saber cómo consiguen sobrevivir los organismos microscópicos que se encuentran en este paraje. De la misma manera que el estudio de bacterias que viven en lugares muy cálidos a proporcionado el descubrimiento de nuevos enzimas útiles para la fabricación de medicamentos, es posible que al examinar estas criaturas polares se puedan identificar herramientas biotecnológicas y productos aptos para temperaturas muy bajas. Quizá también arrojará luz sobre la posibilidad de la existencia de vida en otros planetas. Una buena manera de saber más sobre estos microorganismos es examinar su material genético. Para ello, los científicos utilizaron el Mobile Molecular Laboratory, que funcionó gracias a un generador Honda. Los trabajos de extracción de ADN, etc., se efectuaron en el interior de una pequeña tienda, donde la temperatura oscilaba entre los 0 y los 10 grados C. Los científicos se desplazaron mediante helicóptero a diversos puntos de captación de muestras. Finalmente, 13 días después de haber iniciado el trabajo de campo, regresaron a la civilización habiendo completado con éxito un total de seis experimentos. Fragmentación en la Antártida05/04/2002
Imágenes tomadas desde satélites y analizadas por el National Snow and Ice Data Center de la University of Colorado en Boulder han revelado que la sección norte de la placa de hielo Larsen B, una masa flotante en el lado oriental de la Península Antártica, se ha desmembrado y separado del continente. Es el acontecimiento de este tipo más importante presenciado por los científicos en los últimos 30 años. El suceso nos dice mucho sobre la estabilidad de estas placas a lo largo y ancho del continente antártico. Al parecer, están mucho más cerca del límite de lo que creíamos, opina el glaciólogo Ted Scambos. La rotura, claramente visible en las fotografías, ha creado una sucesión muy numerosa de icebergs que flotan a la deriva en el mar de Weddell. Son un total de 3.250 km cuadrados de hielo los que se han desintegrado en un período de 35 días a partir del 31 de enero. Durante los últimos cinco años, Larsen B ha perdido un total de 5.700 kilómetros cuadrados. Los científicos han controlado esta región desde noviembre de 2001,cuando un investigador del Instituto Antártico Argentino advirtió a la comunidad de la próxima fragmentación debido a las inusualmente altas temperaturas de la primavera local. La rotura ha sido seguida paso a paso por especialistas argentinos,estadounidenses, británicos, austriacos y alemanes, gracias a observaciones de campo, sensores de satélite y barcos. Puede atribuirse el fenómeno al calentamiento climático tan duro que afecta a esta región. Las temperaturas antárticas han aumentado unos 2,5 grados Celsius desde finales de los años 40. Desde 1974, la Península Antártica ha visto reducida su superficie en unos 13.500 kilómetros cuadrados. Algunos expertos creen que una vez aparece agua líquida sobre la superficie,procedente del hielo fundido, el proceso de desintegración se acelera. El agua salada magnifica la fractura al llenar grietas más pequeñas. A partir de ahí,el peso del agua conduce las grietas a través del hielo, haciéndolas más grandes. Existe otra placa al sur, Larsen C, que se encuentra muy cerca de su límite de estabilidad. Podría empezar a desaparecer durante las próximas décadas si la tendencia hacia temperaturas más cálidas continúa. Aurora sobre el polo sur24/05/2002
La National Science Foundation ha puesto a disposición del público una serie de imágenes poco frecuentes. Muestran el desarrollo de una espectacular aurora austral sobre la base polar Amundsen-Scott, situada en el Polo Sur. La aurora austral, como su contrapartida norteña, la aurora boreal, más conocida porque es visible desde latitudes más pobladas, es un fenómeno causado por la interacción entre las partículas del viento solar y la atmósfera terrestre. Como es lógico, en la Antártida, sobre todo durante el invierno austral (cuando el cielo se encuentra oscuro), vive muy poca gente. Por eso las auroras en esta zona son vistas de forma poco habitual. Cuando una de ellas se produjo recientemente, Jonathan Berry, un científico de la NSF, no dudó en tomar su cámara e inmortalizar el fenómeno. Berry, que está pasando el invierno en la Amundsen-Scott South Pole Station, aprovechó la ocasión y obtuvo una serie de imágenes de gran belleza. Las fotografías muestran la aurora y la luz de la luna llena, visibles sobre una de las alas de la base polar y de la cúpula geodésica. Estas instalaciones se encuentran en estos momentos en proceso de reconstrucción y modernización. Se trata de una tarea difícil desde el punto de vista logístico, por lo que durará varios años. La NSF utiliza estas instalaciones para diversos objetivos científicos, como por ejemplo el estudio de la Antártida y sus ecosistemas asociados, la respuesta e influencia de la región sobre los procesos globales (como el clima), etc. La base es especialmente interesante para realizar investigaciones que no son posibles desde otros puntos del globo, como ciertos estudios astrofísicos. En general, los científicos que trabajan en la Amundsen-Scott se ocupan de campos tan diversos como la astronomía, las ciencias atmosféricas, la biología, las ciencias de la Tierra, la ciencia medioambiental, la geología, la glaciología, la biología marina, la oceanografía y la geofísica. Una gran variedad de disciplinas que denotan su importancia estratégica. Nada especial en la actividad sísmica Antártica14/06/2002
Por muy misteriosa que pueda ser, la Antártida no es diferente a cualquiera de los otros continentes en cuanto a frecuencia de terremotos se refiere, explican geocientíficos de la Penn State University. Hasta hace poco, aún se creía lo contrario. La Antártida es un continente de considerables dimensiones, su tamaño es aproximadamente el de los Estados Unidos y México, juntos. Sólo unas pocas estaciones sismológicas han podido trabajar en ella en el pasado, de modo que teníamos escasos datos sobre la actividad de su subsuelo. Consecuentemente, el número de terremotos detectados ha sido muy pequeño, explica el doctor Sridhar Anandakrishnan, profesor de geociencia. Algunos científicos pensaron que la razón era simple: la Antártida era diferente. No tenía terremotos porque, de alguna forma, la capa de hielo que descansa sobre el continente, sobre la roca, los suprimía. Incluso las bajas temperaturas podrían intervenir. Sin embargo, la visión ha cambiado. Anandakrishnan y Paul Winberry han analizado la actividad sísmica registrada por seis estaciones y han llegado a la conclusión de que, al menos en este sentido, la Antártida no es diferente a otras zonas de la Tierra. De hecho, la Antártida es un área que se está desmembrando, y en este tipo de regiones son frecuentes los terremotos. Bastó con colocar los puestos de escucha en los lugares apropiados y, de inmediato, el número de eventos detectados se incrementó. Los grandes terremotos pueden registrarse desde cualquier punto del globo, pero los más pequeños sólo lo son de forma local. Esta es la razón por la que deben instalarse instrumentos en puntos estratégicos. Pero no es fácil colocar estaciones automáticas en la Antártida. El equipo debe ser capaz de soportar y operar en un clima extremo. Durante tres meses, el Sol ilumina las 24 horas y entonces los sistemas funcionan mediante energía solar. Durante el invierno polar, cuando el viento sopla, son generadores eólicos los que cargan las baterías para alimentar y para calentar las estaciones. Una de ellas operó durante todo el año y el resto lo hicieron todo el verano y entre el 60 y el 80 por ciento del resto del año. Otro problema es la recogida de la información. Los satélites giran en órbitas poco adecuadas, de manera que los científicos deben visitar las estaciones una vez al año para recolectar los datos. Explorando el lago Vostok29/03/2002
Los científicos desean estudiar este lago enterrado en el hielo de la Antártida. Muchos piensan que podría encontrarse vida desconocida en sus aguas, y hábitats parecidos a los que podríamos hallar en un planeta como Marte. Sin embargo, las investigaciones deben hacerse de tal modo que no contaminen el lago, razón por la cual se están realizando estudios sobre cómo llevar a cabo esta empresa sin riesgo. El lago Vostok se encuentra a miles de metros por debajo de la superficie. Esto dificulta nuestro acceso a él, pero al mismo tiempo, ha mantenido aislados durante millones de años a los organismos que podrían hallarse en sus aguas. El objetivo es encontrar un modo de estudiarlos sin perturbar su hábitat y sin provocar una contaminación biológica externa. Es un problema de difícil solución, pero no imposible. Un trabajo que se acaba de publicar en la revista Nature sugiere que la particular hidrodinámica del lago nos ofrece la oportunidad de buscar evidencias de vida en las capas de hielo que se han acumulado en su orilla oriental, lo que evitará actuar directamente sobre las aguas vírgenes. El estudio lo han realizado Robin E. Bell, de la Columbia University, y varios de sus colegas. En él se desvela que aunque el lago puede tener varios millones de años de antigüedad, sus aguas son relativamente jóvenes. Bell cree que durante un período de 13.300 años, toda el agua líquida presente fue apartada por la placa de hielo superior, y reemplazada por otra procedente de otras fuentes (hasta ahora desconocidas). El agua del lago capturada por la mencionada placa en movimiento, fue trasladada en forma de capas de hielo hasta la orilla oriental, y después, en dirección al este, fuera del lago. Por tanto, si exploramos estas capas de hielo, será como si estuviéramos explorando el propio lago, sin que por ello estemos perturbándolo en absoluto. El agua líquida más joven que se encuentra ahora en el lago tiene al menos 400.000 años. Ha permanecido aislada durante todo este tiempo y no ha sufrido la influencia del Hombre ni la contaminación propiciada por él. Estudiar muestras procedentes de ella es una ventana abierta hacia el descubrimiento de formas de vida y climas de eras muy primitivas. En 1996, se utilizaron radares para explorar algunas de las características del lago Vostok. Se trata de uno de los mayores de la Tierra, ya que mide 48 km de ancho y 225 km de largo, y tiene una profundidad de 914 metros. Sus aguas han permanecido aisladas del aire y la luz exteriores durante quizá unos 35 millones de años, bajo la tremenda presión de la placa de hielo continental. Un equipo de científicos rusos, franceses y estadounidenses extrajeron una muestra del hielo a gran profundidad, pero detuvieron la perforación a unos 100 metros de distancia de donde se cree se encuentra la superficie del lago, para evitar su contaminación. Las sucesivas capas de hielo de la muestra analizada nos enseñan, a pesar de todo, un registro ambiental de 400.000 años, con microorganismos presentes en la mayor parte de la columna. Por ahora, las investigaciones se han limitado a este tipo de extracciones y a sondeos, altimetría láser, exploraciones magnéticas y gravimétricas. Esta información es la que Bell y su equipo han usado para su estudio. Medición de las placas polares02/08/2002 Para determinar cómo está cambiando la Antártida, los científicos han empezado a usar tecnologías de radar y satélites que permiten vigilar la altura y el grosor de la capa de hielo flotante. ¿Cómo afectan el calentamiento global y los cambios de temperatura en el océano a estos grandes bloques de hielo? Las variaciones en altura debido al clima pueden ser muy pequeñas, quizá sólo medio centímetro al año. Sin embargo, las mareas oceánicas que fluyen bajo las placas de hielo pueden empujarlas hacia arriba o hacia abajo varios metros en el transcurso de un día. Este gran efecto natural hace muy difícil medir cuáles son los cambios relacionados con el clima. Para resolver esta cuestión, investigadores de la Scripps Institution of Oceanography y del Earth and Space Research de Seattle, han conseguido medir por primera vez, desde el espacio, la magnitud de las mareas que actúan sobre la placa de hielo antártica. De este modo, sólo será necesario restar este dato de las mediciones globales para obtener información precisa de los cambios relacionados con el clima. Helen Amanda Fricker utilizó para ello los resultados enviados por la misión espacial europea ERS (European Remote Sensing), un satélite que, siguiendo un ciclo de 35 días, envía periódicamente señales de radar sobre la superficie de la Antártida. Las señales, al rebotar y regresar a los sensores del ERS, permiten calcular cómo se ha modificado la altura de las placas heladas de un paso a otro. La información de Fricker fue combinada después con la obtenida por Laurie Padman, quien ha estudiado y calculado la magnitud de las mareas. Las placas de hielo son verdaderos bloques flotantes, de manera que si el océano situado bajo ellas se calienta, aumenta el ritmo de deshielo y se hacen más delgadas. Por eso, son áreas muy sensibles al cambio climático. Controlando su grosor de forma constante, los científicos pueden hacerse una idea de la evolución de este cambio en el clima. Las placas de hielo flotantes son también importantes porque juegan un papel esencial en evitar que grandes bloques de hielo se desprendan del continente y vayan a parar al mar, como icebergs. Los trabajos de Fricker y Padman son una demostración del método empleado. Centraron sus esfuerzos sobre una región particular de la Antártida llamada Filchner-Ronne Ice Shelf, en el mar de Weddell. El éxito de la iniciativa permitirá extender las mediciones al resto de la zona polar. En un futuro próximo, utilizarán la información de otro satélite, cuyo lanzamiento está previsto para finales de este año. El ICESat dispondrá de un altímetro (Geoscience Laser Altimeter System) que medirá las placas de hielo mediante el uso de un láser muy sofisticado, aumentando la precisión. Mas hielo en el mar Antártico30/08/2002
Aunque diversos estudios indican que la capa de hielo en el océano del Artico ha reducido su extensión desde finales de los años 70, observaciones desde satélites sugieren que, alrededor de la Antártida, el hielo ha aumentado. Este tipo de variaciones puede afectar a los climas polares. El estudio publicado por Claire Parkinson, del Goddard Space Flight Center, en la revista Annals of Glaciology, analiza la longitud de la temporada de hielo marino. Se examinaron 21 años de registros de datos sobre el hielo antártico, obtenidos desde satélites (1979-1999), y se ha descubierto que el área donde las temporadas de hielo se han prolongado al menos un día por año es aproximadamente el doble de grande que el área donde las temporadas de hielo marino se han acortado en al menos un día por año. En un periodo de 21 años, un día por año equivale a tres semanas. Los resultados dicen que lo que está pasando en la Antártida no es lo que se podría esperar si hacemos caso de la teoría del calentamiento global, sino que está relacionado con un conjunto de eventos mucho más complicado. La longitud de la temporada de hielo marino en una región particular viene determinada por el número de días por año en los cuales al menos un 15 por ciento de dicha área está cubierta por hielo. Algunas regiones tienen hielo todo el año, mientras que otras más grandes sólo lo poseen durante una porción más pequeña. Es en estas últimas donde la longitud de la temporada de hielo marino puede variar mucho de un año a otro. Parkinson ha descubierto que hay 5,6 millones de kilómetros cuadrados en la Antártida con tendencia a prolongar la temporada de hielo en al menos un día por año. Las zonas con tendencia contraria, ocupan unos 3 millones de kilómetros cuadrados. El mar de Ross, por ejemplo, está alargando en promedio sus temporadas de hielo. En cambio, la mayor parte del mar de Amundsen y casi todo el mar de Bellingshausen experimentan el fenómeno contrario. Estos cambios coinciden bien con las variaciones de temperatura regionales. Parkinson utilizó la información obtenida con los satélites Nimbus-7, DMSP y otros. En el futuro se usarán instrumentos a bordo del nuevo Aqua. |
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